Con la zozobra de un posible triunfo en primera vuelta que dé continuidad al proyecto personalista de Rodrigo Chaves, la verdadera clave de la elección presidencial costarricense está en la conformación del Congreso, que podría llevar a una supuesta refundación del país o a la debacle del caudillo.
Pareciera que tiene el país en sus manos. Que vive borracho de ambición y que el futuro resplandece a su alrededor. El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, llega a las puertas de la elección presidencial del próximo 1 de febrero con una aprobación cercana al 60% y con una candidata oficialista (Laura Fernández) líder de todas las encuestas y cercana al triunfo en primera vuelta, si es que alcanza el 40% de los votos, como sugiere el último sondeo de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Pero detrás del cuento de hadas que vive el chavismo hay un país polarizado que difícilmente entregará todo el poder. Si bien se perfila una ventaja del chavismo para retener el Organismo Ejecutivo, es muy probable que su liderazgo no se vea igualmente reflejado en el Legislativo. Y ahí es donde se decidirá realmente el alcance de un movimiento que amenaza con “refundar” al país y alcanzar una supuesta “tercera república”.
En esta elección altamente tensionada, como pocas en la historia tica, también se suman factores como el espaldarazo a Fernández que pueda dar el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el alza de la inseguridad; la estabilidad macroeconómica poco reflejada en el costo de la vida o la incertidumbre del abstencionismo y la alta indecisión que deja una pléyade de candidaturas con absurdas (pero reales) posibilidades de colarse al balotaje, si es que Fernández no suma 40% de los votos.

Dos países en uno
De todo lo que está en juego el próximo domingo en Costa Rica habla con NuestroAcento el coordinador de la Cátedra Centroamérica de la UCR, politólogo y doctor en Geografía e investigador del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), Alberto Cortés Ramos.
Cortés no recuerda un proceso electoral con una polarización tan fuerte, aunque sí menciona coyunturas “complejas”, como cuando en 2006 el Tratado de Libre Comercio con EEUU estuvo en el centro de la discusión; o incluso cuando Carlos Alvarado Quesada venció a Fabricio Alvarado en 2018, lo que representó la derrota del discurso antiderechos que afloró en su momento.
“Sin embargo, el país tuvo capacidad de resolver los temas dentro del marco institucional, dentro del marco democrático”, considera.
Pero la irrupción de Chaves, quien se presentaba como un verdadero outsider con una trayectoria internacional de 30 años fuera del país, congregó a votantes que vieron en él hace cuatro años una respuesta a décadas de desencanto con la clase política tradicional y los partidos predominantes: Liberación Nacional, Unidad Social Cristiana y Acción Ciudadana.
“Chaves es una figura que básicamente ha construido en estos cuatro años una suerte de movimiento político que básicamente está planteándose seriamente cuestionar todas las bases de lo construido en los últimos 70 años. Incluso ellos manejan que hemos tenido 70 años de, básicamente, corrupción y dictadura y autoritarismo”, afirma Cortés.
Desde su campaña presidencial en 2022 Chaves fue “muy efectivo” al crear un ecosistema narrativo y de propaganda que logró un contrapeso a los medios tradicionales. Incluso les llamó “prensa canalla”. Supo además canalizar el enojo acumulado contra el statu quo y una creciente desigualdad social, con aumento de la pobreza y la inseguridad, la violencia y penetración del narcotráfico. Factores que, sin embargo, tampoco cambiaron su deriva durante el mandato de Chaves.
La inseguridad y la violencia son ahora el principal tema de conversación de la campaña electoral, en un país acechado por el narco y que en los últimos años duplicó su tasa de violencia homicida, al pasar de 8 a 17 muertes violentas por cada 100 mil habitantes y con el récord histórico de asesinatos en los últimos tres años de forma consecutiva.
El catedrático asegura que “cuando Rodrigo Chaves llega a la Presidencia, no le importa confrontar a la élite económica, a la élite política y a las fuerzas políticas del pasado. Generó una narrativa donde todo lo pasado fue terrible, fue negativo y de que aquí (en Costa Rica) no había nada de qué enorgullecerse. Y que para hacer el cambio verdadero se necesitaba pasar de la segunda a la tercera república”.
Una tercera república donde los poderes del Estado giren alrededor de su figura y que compite directamente entre la gran división de poderes. “Eso es lo que está en juego: continuismo y cambio en una situación inédita, que es que en Costa Rica no hay reelección inmediata, sino la espera de ocho años hasta que un presidente pueda reelegirse”.
Laura Fernández, quien lidera las encuestas, fue ministra de la Presidencia de Chaves y también ministra de Planificación Nacional y Política Económica en el mismo gobierno. Se considera admiradora de Nayib Bukele y ha llegado a afirmar que podría nombrar a Chaves como su propio ministro de la Presidencia, cuya labor se acerca a la de un jefe de Gabinete o primer ministro en otras latitudes.
La clave del Congreso
Cortés observa un terreno “de alta volatilidad” en el que es difícil predecir un resultado, pero en el que la clave pasará por el Congreso, que será determinante para cumplir el objetivo de refundación del país que pretende Chaves o bien, el freno que agote el impulso de su movimiento.
“Para mí esta es una elección donde posiblemente sea más importante el Congreso que la Presidencia, porque estamos en un momento de transición. Y si el chavismo logra una mayoría importante en el Parlamento, ellos de manera directa o en alianza con otras fuerzas políticas –que ya lo ha logrado este gobierno– vamos hacia una refundación del país o reestructuración de la arquitectura del Estado en función de esta lógica caudillista, personalista y de cambio de autoridades en los poderes del Estado. Ellos tendrían la fuerza para hacer un cambio sustantivo. Pero estamos en un terreno de alta volatilidad y que es difícil lograr predecir. Yo no creo que ellos logren los 40 diputados (de 57), no lo veo, sentencia el coordinador de la Cátedra Centroamérica de la UCR.
Chaves se ha caracterizado por responsabilizar de la falta de resultados a los demás actores políticos que le suponen una oposición. Y si repite la fórmula el potencial gobierno de Fernández con un Congreso fragmentado “va a tener que negociar a menos que quiera volver a tener cuatro años de inacción”.
La parálisis se le volvería en contra al proyecto chavista, según Cortés, pues “cuatro años se aguantan con el beneficio de la duda e incluso con el apoyo para que vuelvan a ganar. Pero ocho años en los que no haya resultados, yo creo que eso le pasaría factura a cualquier movimiento”.
Detrás de Laura Fernández y a más de 30 puntos de distancia destacan: Álvaro Ramos (Partido Liberación Nacional, PLN), con 8% de la intención de voto; Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana, CAC) con 5%; y en un triple empate Ariel Robles (Frente Amplio), Fabricio Alvarado (Nueva República) y José Aguilar Berrocal (Avanza), todos con 4%.
“Si sube la abstención del 40%, como en la última elección, es muy probable que Laura Fernández pueda ganar en primera ronda. O sea, el abstencionismo la favorece. Porque la mayoría de las personas indecisas no pareciera que sean chavistas y hay formas de cruzar los datos para ver la relación entre el apoyo al presidente e indecisos”.
La sombra de Trump
Y en plena incertidumbre en los últimos días de campaña se suma la figura de Donald Trump, el presidente estadounidense, quien ha intervenido en otros procesos electorales en el último año en Latinoamérica y que, se cree, pueda lanzar un órdago en favor de Fernández, en caso vea necesario apuntalarla o rescatarla.
“No sería raro que pocos días antes de la elección haya un anuncio de apoyo de Trump a Laura Fernández, porque Rodrigo Chaves está alineado con esa visión de mundo y ese tipo de autoritarismo populista que prevalece en estos tiempos a escala global, encabezado por el presidente Trump”.
Cortés habla de indicios de que Chaves tiene cercanía con Marco Rubio y recuerda que la Administración de Trump retiró la visa al expresidente Arias (y premio Nobel de la Paz) por haber comparado el comportamiento del estadounidense con un emperador romano. Lo mismo le pasó al hermano del exmandatario costarricense, Rodrigo Arias, quien además es presidente de la Asamblea Legislativa. Y a otros opositores.
“O sea, es evidente que hay capacidad por parte del gobierno de Chaves de convencer al gobierno norteamericano de castigar o sancionar a alguna gente de la oposición por medio de la suspensión de la visa. Y también hay manifestaciones de funcionarios diciendo que es importante que siga este gobierno actual y que gane la continuidad. Yo creo que si se complicara la segunda ronda, no sería de extrañar que pueda haber una manifestación de Chaves de Trump como la que hizo en Honduras”.
Otra figura regional es el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien no se cansa de coquetear con Chaves. Aunque, para su sorpresa, Alberto Cortés haya visto menor interés mediático en la última visita del salvadoreño, en plena recta final electoral y con denuncias de injerencia en el proceso que no prosperaron. Quizás ese factor juegue menos de lo pensado en las urnas del 1 de febrero.
Pero lo cierto es que la popularidad de Bukele fuera de sus fronteras es una realidad y sí ha sido un tema recurrente en la campaña. Un tema que Fernández, la candidata de Chaves, ha sabido usar a su favor en su afán por avanzar en la construcción de un país opuesto al actual. De poner una piedra más, como la que colocó Bukele en la megacárcel tica que busca emular a la suya, el CECOT. La cárcel del país con mayor densidad poblacional carcelaria del mundo, replicada por otro caudillo en el país con mayor cultura de paz de la región.










